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Nuestra Espiritualidad tiene su origen en la misma oración de Cristo: “para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mi y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” Jn. 17,21.

Convencidos de que la vida interior es el alma de todo apostolado, la preocupación de los Misioneros Ecuménicos es de ser primero almas de vida contemplativa y después activa.

El Padre, desde los orígenes del Instituto, ha fundado la vida espiritual de sus hijos sobre el binomio: Eucaristía – María.

EUCARISTIA Eucaristia: “El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada” Jn. 15,5
En el Sacrificio Eucarístico entramos en comunión con el Padre, por medio del Hijo, e impulsados por es Espíritu Santo nos ofrecemos para que se haga de toda la humanidad un solo rebaño bajo un solo Pastor.
La Eucaristía es por eso para nosotros el punto central e insustituible del que parte y al que esta dirigida toda nuestra actividad ecuménica.

VIRGEN María “Mujer, ahí tienes a tu hijo … Ahí tienes a tu Madre” Cfr. Jn 19,26-27.
María Santísima, Madre de Jesucristo, es modelo de la Iglesia suplicante que implora la Unidad de todos sus hijos, que durante la historia se han dividido por diferentes causas. Por eso nuestra Familia Ecuménica la venera como María Madre de la Unidad.

Devociones Nosotros Misioneros Ecuménicos, además en la participación a la comunión a los Santos, profesa y difunde principalmente la devoción:
  • Santa María Virgen, Madre de Cristo y de su Cuerpo Místico: la Iglesia, Madre, por lo tanto de todos los cristianos

  • San José, Patrón de la Iglesia Universal

  • San Miguel Arcángel, defensor de la verdad y de la unidad del pueblo elegido. El Señor lo ha puesto como particular Patrón de nuestro Instituto desde los orígenes de su fundación

  • Santos Apóstoles Pedro y Pablo, columnas de la Iglesia

  • Apóstol San Judas Tadeo, bajo cuya protección el Señor ha querido poner nuestra Casa Madre Taddeide.